En los Andes hay preguntas que no se responden con una sola imagen. Durante años, las cámaras trampa han permitido confirmar la presencia del gato andino en distintos paisajes. Pero cuando la pregunta pasa a ser cuántos individuos habitan un lugar, y cómo cambia esa presencia con el tiempo, también tiene que cambiar la escala del esfuerzo.
Eso es lo que comenzó a tomar forma en 2025 en Loma Blanca, Argentina, un paisaje de referencia para la especie. Allí, AGA puso en marcha un monitoreo poblacional con diseño estadístico e instaló una red de 78 cámaras trampa distribuidas en 39 estaciones. En la mayoría de los puntos se colocó una pareja de cámaras enfrentadas para aumentar la probabilidad de registrar ambos flancos del animal, algo clave para identificar individuos a partir de su patrón de pelaje. Así, una imagen deja de ser solo una confirmación de presencia y empieza a convertirse en información útil para construir una línea de base poblacional.
Levantar esta red requirió campañas sucesivas, largas caminatas y decisiones tomadas en pasos estrechos y bordes rocosos donde aumentan las posibilidades de captar el tránsito del gato andino. En este tipo de monitoreo, la prioridad no es obtener la foto más espectacular, sino colocar las cámaras donde puedan producir la mejor información posible.
Loma Blanca podría ser además una población fuente para la especie, es decir, un sitio especialmente favorable que no solo sostiene individuos, sino que podría contribuir a mantener presencia de gato andino en una porción más amplia del paisaje. Si esa hipótesis se confirma, entender mejor lo que ocurre aquí será todavía más importante para orientar decisiones de conservación.
Este esfuerzo representa la primera vez que se implementa un monitoreo poblacional de largo plazo con capacidad de generar estimaciones robustas para el gato andino en el mundo. Más que un paso importante para AGA, lo es para la conservación de la especie y de los ecosistemas altoandinos que habita. A futuro, la meta es replicar este tipo de trabajo en los cuatro países donde vive el gato andino y comenzar a construir tendencias poblacionales comparables en el tiempo.